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Por. Francisco Solana Martínez
Experimentar de modo propio con la solución de problemas de salud no es recomendable; en cambio, la solidez de un producto bueno y probado ofrece otra clase de confianza y satisfacción. Este razonamiento vino a mi mente cuando me volví a topar con el ungüento más icónico de mi recuerdo. Han pasado algunas décadas, de eso dan cuenta mis canas y el cúmulo de experiencias adquiridas en algunos tópicos, principalmente en aquellos recurrentes en la cotidianidad de la vida, así que puedo opinar sobre golpes, contusiones, inflamaciones, pequeñas heridas y raspaduras, resueltas con satisfacción con el uso de un producto muy conocido en México, se trata del ungüento de la Tía.
Su presentación y eficacia son ampliamente conocidos por la mayoría, por eso no me detendré en explicar la infinidad de ocasiones en las que podemos utilizar el ungüento de la Tía, también entre los miembros de mi familia, aun siendo un producto concebido para uso veterinario, cuando me enteré de los componentes con los cuales está fabricado, ratifique la satisfacción de usar un producto no toxico, ni perjudicial para el medio ambiente.
Es impresionante la cantidad de usos que puede dársele al ungüento especializado, fabricado a base de dos plantas medicinales destacadas como el mismo conocimiento humano, se trata de la sábila y el ajo. Estas dos plantas han sido utilizadas durante milenios por los pueblos originarios donde se les vio desarrollarse, tal fue su extraordinario papel en la vida de los pueblos, cuyos resultados en la salud de los animales y de las personas fueron difundidos, aceptados y exportados a todos los rincones del planeta.
El ajo, originario de Asia y pronto aclimatado en Europa, se cree que 4000 años antes del presente ya había ensayos del uso y domesticación del ajo silvestre, ha sido tan destacado en la historia de la vida humana que ha alcanzado una distribución en la mayoría de las regiones y climas del mundo, considerado por muchas personas en todo el orbe como una de las plantas medicinales más destacadas de todas cuantas existen, ya que alcanza usos y resultados sorprendentes, tanto a nivel tópico en ungüentos como ingerido, así vemos que el ajo, (Allium sativum) facilita acciones depuradoras, es un impresionante aliado en el combate a los microbios, para lo cual causa una desinfección revulsiva, es decir que crea reacciones positivas en el proceso desinfectante.
La aplicación del ajo en afecciones de la piel ha sido exitosa por milenios, hoy sabemos que su efecto antimicótico no deja prosperar a los hongos que tantos daños causan en el proceso de recuperación de las heridas y su cicatrización. Además, el ajo es un potente insecticida, lo cual ayuda a mantener a raya a las moscas y otros insectos indeseables cerca de las heridas o del área golpeada.
El mundo entero se sorprendió cuando se percató que el ajo no sólo era un condimento indispensable en algunas comidas icónicas en diferentes países, incluyendo México, pues no podríamos imaginar un rico pescado en Veracruz sin el ajo que le sazona y mejora enormemente. El ajo y los milenios de conocerlo y usarlo nos permitieron saber que es un potente antirreumático, cuya acción sobre el sistema renal lo convierte en un eficaz producto antigotoso, que ha ayudado a miles de personas y animales, además ha probado su eficacia en diferentes procesos desde la atención de catarros, hemorroides e infecciones internas y externas en animales y humanos, convirtiéndose en una planta exitosa que le llevó a distribuirse en todas partes por la multiplicidad de sus ayudas, ya fuera para bajar la presión arterial, ya fuera como desparasitante o para el control de la diabetes y el cáncer, además de muchísimas otras aplicaciones en las que el popular ajo está presente en la vida cotidiana.
Otra de las plantas maravillosas con las que contamos ha sido sin duda la sábila, (Aloe vera) planta ampliamente distribuida y bien conocida, parecida a un maguey con hojas verdes y carnosas, cuyas espinas no pinchan y su gel o consistencia interna es cristalina. Esta planta es riquísima en minerales y otros componentes como las aloetinas, aloína, antraquinonas y resinas, que mucho han favorecido a la salud humana a través del tiempo.
Esta planta y su eficacia le han valido -igualmente que al ajo-, una distribución mundial a partir de los ejemplares tipo ubicados tanto en América como en Asia, los cuales han sido utilizados desde la antigüedad para la atención de padecimientos que han requerido de una potente desinfección acompañada de desinflamación, por lo cual fue y sigue siendo utilizada tanto de manera interna como externa. Tan potente es que funciona como auxiliar en la cicatrización del estómago húmedo, en el tratamiento de la gastritis y las ulceras gástricas.
Para uso externo la sábila ha sido extensamente utilizada en la eliminación de salpullidos, se ha utilizado con éxito para solucionar los eccemas y desaparecer las manchas de la piel. Alivia las heridas causadas por las quemaduras y promueve y resuelve la cicatrización de otras heridas originadas en traumatismos.
La infinidad de aplicaciones de la sábila han llegado a la actualidad convertidos en productos para el consumo humano, desde bebedizos hasta lubricantes para rastrillos, shampoos y jabones, y en el universo médico, en múltiples usos que impresiona su versatilidad.
Estos dos productos destacadísimos juntos son el cuerpo benéfico del ungüento de la Tía, el cual a través de los años ha beneficiado a todos los que le conocemos al ser un producto que igual que el ajo y la sábila, sustancias con las cuales está hecho, ha trascendido al tiempo siendo prácticamente dificilísimo sustituirlo, pues además de no ser tóxico, no crea reacciones que ponen en riesgo la vida de quien lo usa, al contrario, la pomada de la Tía es un producto que puede ser usado de manera tópica en el tratamiento de diversas afecciones en las cuales se requiera la potente actuación de un desinfectante y cicatrizador, acompañada de un desinflamatorio confiable que posee en sí mismo una acción insecticida y lubricante.
Tal vez esas características sanadoras permitían que fuera usado prácticamente para todo tipo de raspones y quemaduras, heridas y luxaciones, golpes y contusiones que recuerdo a lo largo de mi vida y hasta hace poco, leyendo un artículo me entero de personas que utilizaban el famoso ungüento de la Tía para otras funciones, entre ellas, el uso en clínicas de estética para quitar las manchas de la piel, fue cuando profundicé en el tema y me percaté que muchísimas personas han usado y siguen usando actualmente al ungüento de la Tía adicionado con limón en la aplicación de mascarillas para remover las manchas en el rostro y proveer una suavidad y tersura a la piel de la cara gratificantes.
Es innegable que los beneficios de estas dos plantas extraordinarias: el ajo y la sábila, seguirán sorprendiéndonos con sus múltiples usos y lo conveniente de su existencia en el botiquín del hogar, dado que puede usarse con libertad, tanto para nuestros amigos de cuatro patas, como para cualquier miembro de la familia, el ungüento de la Tía seguramente ayudará.
Es así como he seguido viendo circular y utilizarse con satisfacción el conveniente ungüento de la Tía, un acertado producto que unió a dos de las plantas más destacadas del universo botánico en materia medicinal y que por fortuna tenemos a la mano, convertido en un ungüento fácil de conseguir que quien lo conoce no olvidará su eficacia.
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